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más sobre la censura a piero quijano y caretas

me reafirmo con la posición de la revista caretas. el artículo de ayer es tendencioso y como demuestra la reconstrucción de los hechos elaborada por paolo de lima, mentirosa. juega con una serie de ideas peligrosas en estos tiempos. es militarista (al anteponerse a la figura "antimilitar"... ¿de piero quijano? ¿de la cvr que dijo que hubo prácticas sistemáticas y que no fueron excesos?) y autoritaria, al decirnos que finalmente el inc está para censurar las cosas que ofendan, como en este caso, a las gloriosas fuerzas armadas. caretas se ha puesto el uniforme del ejército y como verán a continuación, su columnista elmore es casi un vocero de las fuerzas armadas (¿"alguien le diga"?)...

voy aquí a reproducir algunos párrafos del post de paolo de lima y los invito a que lo lean en su totalidad.

Otro columnista que dedica unas líneas al tema es Augusto Elmore en Caretas: "Este es un país de contradicciones. Por ejemplo, siendo que aquí reina la democracia y el respeto a las opiniones ajenas, parece sumamente extraño y es enormemente reprobable que el ministerio de Defensa y el INC intervengan para censurar –¡ellos quiénes son para censurar!– la expresión gráfica de un artista como Piero Quijano, que se manda con todo en una muestra con un dibujito –porque no es más que eso– en el que inspirado en la famosa fotografía de los soldados norteamericanos colocando su bandera en Iwo Jima, hace aparecer a soldados, supuestamente peruanos, clavando el asta de la suya –en forma de fusil para mayor abundamiento– en el cuerpo de su víctima. La obra de Quijano, que ha levantado tanto revuelo no es más que eso: un poco inspirado dibujito, una simple caricatura, y no veo por qué instancias oficiales tienen que solicitar sea retirada. Pero para quienes conocemos el 'arte' de los senderistas, el dibujito de marras parece inspiración de estos, que lamentablemente se ha hecho famoso gracias al úcase oficial. Si no se hubiera dado éste, el dibujito subversivo hubiese quedado allí nomás, en el anonimato. Grave error prohibirlo. Pero, eso sí, alguien debería decirle a Quijano que con la subversión no se juega. No en el Perú al menos", expresa. ¿En qué países sí se puede jugar con la subversión?

Como adelanté en el post anterior, hoy Caretas publica (y responde) el comunicado "Una descarada actitud de censura intolerable". El mismo fue publicado inicialmente el pasado sábado 30 en Perú 21. Antes de incluir el texto de Caretas quiero hacer unos rápidos comentarios.

La revista sostiene que "no publica los nombres de los firmantes en defensa de su reputación y buen juicio. Sospecha que muchos no leyeron lo que suscribían". ¿No pudo Caretas salirse de sospechas y preguntar a algunos de los firmantes? Pero, al margen de ello, no hace falta ser adivino para presentir que el hecho de que Caretas no incluyera los nombres de los firmantes por la "defensa de su reputación y buen juicio" traerá una larga cola. Por lo pronto, algo tendrán que decir al respecto firmantes como Javier Diez Canseco Cisneros, Luis Peirano, Natalia Majluf, Augusto Ortiz de Zevallos Madueño, [siguen firmas en post de paolo de lima, RB] cuyos nombres aparecen en el comunicado publicado en Perú 21.

En una parte de su "intent[o de] reconstru[cción d]el episodio" de la censura Caretas señala que "el jueves 21 de junio una periodista de Caretas, Rebeca Vaisman, estaba presente en la exhibición al lado del curador de la Casa Mariátegui, Armando Williams, cuando entró un llamado en su celular. Williams indico que venía de la directora del Instituto Nacional de Cultura (INC), Cecilia Bákula, y de inmediato se enfrascó en una discusión acalorada. Bákula ese día estaba en Cusco". Aquí la revista se confunde en varias cosas. En principio parece desconocer que en su anterior edición Vaisman (a la que como se ha visto es mencionada así nomás como "una periodista de Caretas") publicó una entrevista a Armando Williams (que republiqué aquí) en la que claramente dice haberla realizado "en la casa barranquina" de Williams (y no "en la exhibición" de Piero Quijano). En su crónica, Vaisman describe que "el teléfono interrumpió la conversación: era Cecilia Bákula, directora del INC, muy mortificada por una llamada del Ministro de Defensa, Alan Wagner. Bákula pidió el retiro inmediato de los afiches de la muestra que mostraban a un grupo de militares encañonando a un campesino". Es decir, en ningún momento Vaisman intenta relativizar el hecho diciendo que "Williams [le] indicó que" la llamada era de Bákula. Tampoco tiene sentido (salvo el de confundir al lector) el párrafo de seis palabras de Caretas indicando que "Bákula ese día estaba en Cusco". ¿Es que para Caretas no existen las llamadas telefónicas a nivel nacional?

Por otra parte, para Caretas "no es una buena idea" enfatizar en los afiches lo que denomina como una "actitud antimilitar", pero ¿qué tiene que ver ello con la censura en sí? La revista tampoco especifica cuáles son las otras "dos caricaturas más" que fueron censuradas, además de la que se aprecia en el afiche que ilustra este post (incluido ya aquí en una ocasión anterior y reproducido hoy por Caretas). Valga mencionar que, coincidentemente, el presidente García tampoco aludió a ambas caricaturas en su declaración del último sábado.

En otra parte de su texto, Caretas expresa que "atribuir una vocación censora al actual INC es bastante injusto. Toda la muestra de la Comisión de la Verdad se exhibe en el Museo de Arte bajo los cuidados del instituto". En principio, la muestra de la Comisión de la Verdad no se exhibe en el Museo de Arte (una entidad privada) sino en el Museo de la Nación. Además, como se lee en esta nota de julio del 2006 de El Comercio, la exposición se dio "gracias a las gestiones de la defensora del Pueblo, Beatriz Merino[...]. El esfuerzo de Beatriz Merino no hubiera sido posible sin la colaboración de Luis Lumbreras (director del Instituto Nacional de Cultura), Álvaro Roca Rey (director del Museo de la Nación), además del Ministerio de Justicia y el aporte financiero de la cooperación internacional". No es pues el "actual INC" de Cecilia Bákula, como señala Caretas, quien hizo posible la muestra de la CVR en el Museo de la Nación sino el que condujera Luis Lumbreras. Valga señalar a su vez, como acaba de informar la edición web de El Comercio, que "Beatriz Merino rechazó la actitud del Instituto Nacional de Cultura, que vetó las obras del artista Piero Quijano, en las que retrataba malas prácticas militares".

Por último, la ironía final de Caretas es muy reveladora. Aconseja a Piero Quijano que "no pida una sala en el Pentagonito para otra muestra". Así que ya se sabe como son consideradas por esta revista, hoy por hoy, las salas de arte sujetas a la administración del Estado peruano.
el post completo y el comunicado de caretas completo, aquí. ojo con que las otras credenciales de caretas en defensa de los derechos humanos no quita la actual actitud vista con el piero quijano affaire.

cosas muy oscuras están pasando en este alineamiento conservador en el país.

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1 comentarios:

  1. Anónimo said,

    Caretas SIEMPRE ha defendido a sus amigos de la clase política. su antifujimorismo fue producto de esa defensa de la clase política marginada durante los años de la dictadura.

    ¿con quién desayunaba Zileri durante la campaña? allí tienen la respuesta a todo.

    on 9:56 p. m.