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lo políticamente correcto, por umberto eco

desde hace varios días que quería postear sobre este artículo de umberto eco, de su último libro a paso de cangrejo. copio algunos párrafos:

En Estados Unidos, las degeneraciones de lo PC han impulsado la aparición de una gran cantidad de falsos y divertidísimos diccionarios PC, en los que a veces no se sabe muy bien si cierto término en realidad ha sido propuesto o se ha inventado con intención puramente crítica. De hecho, junto a sustituciones ya corrientes, se encuentran socialmente separado por encarcelado, funcionario del control bovino por cowboy, corrección geológica por terremoto, residencialmente flexible por vagabundo, ereccionalmente limitado por impotente, horizontalmente accesible por mujer de mala vida, regresión folicular por calvicie y hasta carente de melanina para indicar un hombre blanco. [...]


tomado de ilhn

Al margen de las exageraciones reales y de los efectos cómicos que estas exageraciones han provocado, lo PC ha suscitado desde el principio una violenta reacción por parte de los ambientes conservadores, que lo ven como una mojigatería de la izquierda y una imposición que atenta contra el derecho a la libertad de expresión. A menudo se compara con la neolengua de Orwell y (a veces directamente) con el lenguaje oficial del estalinismo. Muchas de estas reacciones son también mojigatas y, por otra parte, existe también un PC de la derecha, tan intolerante como el de la izquierda; basta con pensar en los anatemas lanzados contra los que hablan de “resistencia” iraquí.

Además, a menudo se confunde sugerencia moral con obligación legal. Una cosa es decir que es éticamente incorrecto llamar maricones a los homosexuales y afirmar que, si el que lo hace es un ministro, y lo hace además en papel con membrete del ministerio, hay que hablar solamente de miserable incivismo. Y otra cosa muy distinta es decir que si se expresa así ha de ser encarcelado (a menos que Tremaglia llame maricón a Buttiglione, en cuyo caso sería comprensible una querella con exigencia de reparación de daños morales). Pero, dejando aparte la vulgaridad de Tremaglia, no parece que exista ninguna ley que castigue con años o meses de cárcel a quien diga barrendero en vez de técnico ecológico, y en definitiva no es más que una cuestión de responsabilidad personal, buen gusto y respeto a los deseos ajenos. [...]
el artículo completo puede leerse aquí, en confabulario, suplemento del diario el universal de méxico

mas bien, urge el diccionario del buen caviar

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literatura: ¿es dan brown autor del código da vinci?

ahora que estamos en temporada de plagios (¡temporada de patos! ¡temporada de conejos!), y veo la noticia de la exculpación de dan brown por supuesto plagio cometido con su libro "el código da vinci", recuerdo este posteo en el blog del proyecto cholonautas: el mundo está loco, loco, loco, por umberto eco. vale la pena leerlo (y vincularlo con el otro de que publiqué sobre un artículo de eco y las conspiraciones).


dan brown, the telegraph de inglaterra

copio algunos párrafos. el artículo completo está en el blog de cholonautas:

Cualquiera que haya entrado alguna vez en una librería de ciencias ocultas sabe que Dan Brown no se ha inventado nada, salvo la intriga policíaca del contorno; es decir, todo lo que presenta como revelaciones históricas las ha tomado de una miríada de libros que circulan desde hace décadas sobre el misterio de Rennes-le-Chateau, sobre el Priorato de Sión, sobre el Grial, sobre Jesús y María Magdalena, etc. No estoy diciendo que lo haya copiado, al igual que no se acusaría de plagio a uno que volviera a contar la historia de Caperucita Roja: ha usado material que ya es de dominio público, más manoseado que la barandilla del Metro, porque la tendencia de los consumidores de ocultismo siempre ha sido la de considerar verdadero lo que ya han oído, razón por la cual cuanto más repetitivo resulta lo que se les ofrece, más disfrutan. Y es igualmente notorio, también, para los que no han visitado nunca una librería de ciencias ocultas, pero le han echado una ojeada a la lista de los best-sellers, que en 1982 salió “The Holy Blood and the Holy Grial”, de Baigent, Leigh y Lincoln (traducido en castellano como “El enigma sagrado”).

En este libro se retoman abiertamente todos los chismes sobre el misterio de Rennes-le-Chateau y se enuncian todos esos “secretos” que constituyen el esquema de base del “Código Da Vinci”: que Jesús nunca fue crucificado, que se casó con María Magdalena, que fundó en Francia la dinastía de los merovingios, que su herencia mística y quizá genética la continuó el Priorato de Sión, etc., etc.. Ahora bien, el prefacio de “El enigma sagrado” presenta todo el contenido del libro como verdad histórica, y ni siquiera intenta decir que esa verdad histórica es fruto de descubrimientos exclusivos por parte de los autores, porque admite todas sus deudas con una serie de obras previas que, según los autores mismos, contendrían ya germinalmente esa verdad, pero que no han sido tomadas en suficiente consideración. Afirmación que resulta falsa como la que más, porque, repito, ese tipo de literatura circulaba desde hacía décadas por todos los puestos de libros y entre los apasionados se vendía como rosquillas.

Si alguien establece la verdad sobre un hecho (que Napoleón murió en Santa Elena, que Colón se embarcó en la Santa María, que Mussolini fue arrestado por Bill y Pedro), desde el momento en que la verdad histórica se hace pública, se convierte en algo de propiedad colectiva, y a mí no se me puede acusar de haber copiado una buena invención ajena si escribo una novela histórica en la que Colón se embarca en la Santa María. Pues bien, ¿qué es lo que me hacen Baigent y Leigh? Demandan al editor de Brown por plagio (Lincoln decidió no demandar). Es decir, están admitiendo públicamente que todo lo que contaron era fruto de su fantasía. Es verdad que para hincarle el diente a una parte del Potosí millonario del libro de Brown, uno estaría dispuesto a firmar ante notario que no es hijo del propio padre legítimo, sino de alguno de los numerosos marineros que solían visitar a su señora madre, por lo que Baigent y Leigh tienen mi más sincera comprensión.

Ahora bien, lo que no cesa de dejarme estupefacto es que la gente que lee estas cosas (y se entera de que Brown ha tomado sus noticias “históricas” de alguien que admite públicamente que ha contado mentiras) siga visitando iglesias y museos de todo el mundo para buscar las pistas de la “verdadera” historia de Jesús y María Magdalena.
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prensa, blogs y anonimato

como para retomar un viejo debate en la chologósfera sobre los blogs y el anonimato, umberto eco escribe ayer (en el comercio), sobre la prensa y la firma.

interesante, desde el momento que casi el 70% de lo publicado en un diario (cualquiera puede hacer la prueba) es francamente anónimo. en los blogs, salvo los comentarios, todo tiene firma (firma seudónima, pero firma al fin y al cabo).

publico un extracto:

Durante algunos días los periódicos italianos han salido sin las firmas de sus autores, por lo menos las de los periodistas de plantilla, no las de los colaboradores extranjeros u ocasionales. La decisión se debía a una forma de protesta por parte de los periodistas profesionales.

Estoy reflexionando sobre mis sensaciones de lector que se ha encontrado ante artículos acéfalos, por definirlos de alguna manera, donde alguien me habla y no sé quién es; con la añadidura de que, como buen lector italiano, estoy acostumbrado a que los editoriales del periódico estén siempre firmados, no solo las columnas de opinión.

Alguien podría objetar: "Perdona, un periódico da las noticias y se espera que lo haga de forma verídica; por lo cual, si la noticia que te da es importante y tú supones que es verdadera, ¿qué te importa quién te la ha dado?". Objeción férrea si los periódicos fueran todos como esos cuadernillos que se distribuyen gratis en el metro, donde se nos dice precisamente que ha habido un nuevo atentado en Bagdad, que ha nevado en el Caribe mientras crecían plátanos en Estocolmo (casos por desgracia cada vez más probables), o que Silvio Berlusconi se ha sentido mal durante un mitin. El caso es que los periódicos están dejando de ser así.

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